viernes, 30 de septiembre de 2011

BIENVENIDA CURSO 2011-12


Empezamos curso con el propósito de utilizar un poco más esta herramienta de comunicación que tendremos que construir entre todos.
Vuestras aportaciones son muy valiosas.
Aquí va la primera por mi parte: una canción de Nach en homenaje a un gran poeta, Miguel Hernández.

http://www.youtube.com/watch?v=yavTFtiTFVs



domingo, 6 de marzo de 2011

ESQUEMA MIGUEL HERNÁNDEZ






https://docs.google.com/document/pub?id=1JsDrYgHCtv7Pqv-bPpu3-SbfxAeFx_9UvlWUYuSi7Xw

COMENTARIO DE TEXTOS

Queridos alumnos:

Aquí tenéis el comentario de texto prometido y que tantas horas de sueño me ha quitado. El texto lo he extraído de las pruebas de acceso del año pasado y lo tenéis en el siguiente enlace.


http://centros.uv.es/web/departamentos/D150/data/informacion/E126/PDF0.pdf


Así de paso le echáis un vistacito al examen que os puede salir a vosotros. Si os fijáis, el hecho de elegir sintaxis o morfología obliga a elegir un texto determinado u otro. Lo mismo pasa con las cuestiones. En el modelo 1 'Aprobar suspendiendo' se os pregunta sobre la modalización, con lo que a fecha de hoy ya podríais hacer el examen completo, a excepción de la pregunta de valoración personal. Yo he elegido el modelo 2, el de 'Seres humanos'. En este caso, la parte del comentario también la podéis hacer sin problema. Sólo que la cuestión de la deixis y la elipsis aún no la hemos dado. El hecho de que os pida la modalización dentro de la estructura organizativa es, como hablamos ayer, para facilitaros la tarea de momento.

Por cierto, si googleáis un poco es fácil que encontréis más exámenes resueltos.

Este es el enlace del comentario:

https://docs.google.com/document/pub?id=1VoObVzR6wOk16S5JSo08uIiZINbRBdhFq-POtn3ye1g

lunes, 13 de septiembre de 2010




Recién recolectados frutos del verano para vuestro disfrute y solaz durante el curso.

Oh internautas: hay que copiar y pegar el enlace en el navegador.


https://docs.google.com/document/edit?id=1LoQm2xQ_qc05BP5Ik5bkO-w03kNnWDHiT6YVfiS5VfU&hl=en&authkey=CJ7C0o0N

lunes, 26 de abril de 2010

PRIMERA PRÁCTICA COMENTARIO DE TEXTOS

Mujeres como las de antes


Muchas veces he dicho que apenas quedan mujeres como las de antes. Ni en el cine, ni fuera de él. Y me refiero a mujeres de esas que pisaban fuerte y sentías temblar el suelo a su paso. Mujeres de bandera. Lo comento con Javier Marías saliendo del hotel Palace, donde en el vestíbulo vemos a una torda espectacular. «Aunque ordinaria», opina Javier. «Creo que no lo sabe», apunto yo. Seguimos conversando carrera de San Jerónimo arriba, en dirección a la puerta del Sol. Es una noche madrileña animada, cálida y agradable, que nos suministra abundante material para observación y glosa. Yo me muevo, fiel a mis mitos, en un registro que va de Ava Gardner y Debra Paget a Kim Novak, pasando por la Silvana Mangano de Arroz amargo; y Javier añade los nombres de Donna Reed, Rhonda Fleming, Jane Rusell y Angie Dickinson, que apruebo con entusiasmo. Coincidimos además en dos señoras de belleza abrumadora, aunque opuesta: Sophia Loren y Grace Kelly. Al referirnos a la primera, Javier y yo emitimos aullidos a lo Mastroianni propios de nuestro sexo –no de nuestro género, imbéciles– que vuelven superfluo cualquier comentario adicional. Haciendo, por cierto, darse por aludidas, sin fundamento, a unas focas desechos de tienta que pasan junto a nosotros vestidas con pantalón pirata, lorzas al aire y camiseta sudada; creyendo, las infelices, que nuestro «por allí resopla» va con ellas. Respecto a Grace Kelly, dicho sea de paso, me anoto un punto con el rey de Redonda –me encanta madrugarle en materia cinéfila, pues no ocurre casi nunca–, porque él no recuerda la secuencia del pasillo del hotel en Atrapa a un ladrón, cuando doña Grace se vuelve y besa a Cary Grant ante la puerta, de un modo que haría a cualquier varón normalmente constituido dar la vida por ser el señor Grant.

Pero no sólo era el cine, concluimos, sino la vida real. Los dos somos veteranos del año 51 y tenemos, cine aparte, recuerdos personales que aplicar al asunto: madres, tías, primas mayores, vecinas. Esas medias con costura sobre zapatos de aguja, comenta Javier con sonrisa nostálgica. Esas siluetas, añado yo, gloriosas e inconfundibles: cintura ceñida, curva de caderas y falda de tubo ajustada hasta las rodillas. Etcétera. No era casual, concluimos, que en las fotos familiares nuestras madres parezcan estrellas de cine; o que tal vez fuesen las estrellas de cine las que se parecían muchísimo a ellas. Hasta las niñas, en el recreo, se recogían con una mano la falda del babi y procuraban caminar como las mujeres mayores, con suave contoneo condicionado por la sabia combinación de tacones, falda que obligaba a moverse de un modo determinado, caderas en las que nunca se ponía el sol y garbo propio de hembras de gloriosa casta. En aquel tiempo, las mujeres se movían como en el cine y como señoras porque iban al cine y porque, además, eran señoras.

Con esa charla hemos llegado a la calle Mayor, donde se divisa por la proa un ejemplo rotundo de cuanto hemos dicho. Entre una cita de Shakespeare y otra de Henry James, o de uno de ésos, Javier mira al frente con el radar de adquisición de objetivos haciendo bip-bip-bip, yo sigo la dirección de sus ojos que me dicen no he querido saber pero he sabido, y se nos cruza una rubia de buena cara y mejor figura, vestida de negro y con zapatos de tacón, que camina arqueando las piernas, toc, toc, con tan poca gracia que es como para, piadosamente –¿acaso no se mata a los caballos?–, abatirla de un escopetazo. Nos paramos a mirarla mientras se aleja, moviendo desolados la cabeza. Quod erat demostrandum, le digo al de Redonda para probarle que yo también tengo mis clásicos. Mírala, chaval: belleza, cuerpo perfecto, pero cuando decide ponerse elegante parece una marmota dominguera. Y es que han perdido la costumbre, colega. Vestirse como una señora, con tacón alto y el garbo adecuado, no se improvisa, ni se consigue entrando en una zapatería buena y en una tienda de ropa cara. No se pasa así como así de sentarse despatarrada, el tatuaje en la teta y el piercing en el ombligo a unos zapatos de Manolo Blahnik y un vestido de Chanel o de Versace. Puede ocurrir como con ese chiste del caballero que ve a una señora bellísima y muy bien puesta, sentada en una cafetería. «Es usted –le dice– la mujer más hermosa y elegante que he visto en mi vida. Me fascinan esos ojos, esa boca, esa forma de vestir. La amo, se lo juro. Pero respóndame, por favor. Dígame algo.» Y la otra contesta: «¿Pa qué?… ¿Pa cagarla?».

Arturo Pérez Reverte

miércoles, 14 de abril de 2010

EL ENLACE PROMETIDO

Aquí tenéis el enlace a la versión virtual del libro.

http://200.2.12.152/wwwisis/anexos/marc/texto/AAM8264.pdf

¡Salud!

lunes, 29 de marzo de 2010

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO





Ya he pensado el título de la novela que vais a leer estas Pascuas:

El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger.

Creo que está en Alianza Editorial, pero probablemente encontréis por ahí otras ediciones.

Que lo disfrutéis.

¡Felices vacaciones!